Taxi para excarcelados

Para llegar y salir de la penitenciaría de Puente Grande en Jalisco, ya sea si vas de visita o a trabajar, necesitas conducir un auto, abordar el transporte público o pagar por el servicio de Taxi o Uber. Dejando atrás el servicio de Uber, solo hay unos cuantos taxistas en la entrada de la penitenciaría, todo el día, ofreciendo su servicio a  la visita, a los trabajadores y a cualquiera que no tenga auto o no le agrade o no prefiera el transporte público.

Todos los días, después de las seis de la tarde, comienzan a liberar internos, presos o excarcelados, ya sea del preventivo (lugar donde se acumulan las personas que están detenidas y no se les ha sentenciado, también se le conoce como El pueblo) y del Centro de Readaptación Social, tanto mujeres como hombres, que ya hayan cumplido su sentencia o salgan en libertad condicional. Cuando liberan a un interno, lo aventajan en una camioneta blanca hasta la entrada del penal y se  bajan de la camioneta justo en el primer reten, ese que cruzas primero para entrar a la penitenciaría.

Después de las seis de la tarde, en la entrada de la penitenciaría, ahí donde los liberan, ya hay familiares, amigos o conocidos que esperan con ansias a los que salen libres. Entre ellos hay infantes, adolescentes y adultos mayores, todos sentados en sus autos o en la banqueta, esperando. A la misma hora un par de taxistas, eso que están todo el día,  llegan a ese preciso lugar donde esperan los demás, se estacionan uno detrás del otro, limpian brevemente con un trapo no tan húmedo toda la carrocería, se recargan sobre el cofre del Tsuro amarillo del taxi y platican entre ellos.

Son Beto y Porfirio son los únicos que ofrecen el servicio de taxi, casi siempre están desde las nueve de la mañana y también  para cualquiera que salga del penal después de las seis de la tarde. La base de Beto y Porfirio es el Sitio 93 del Centro de Readaptación Sociales, así se identifican y la base se encuentra ahí en la penitenciaría.

Beto tienen 16 años trabajando  de taxista, es originario de Guadalajara y los últimos nueve años ha ofrecido el servicio de taxi en el Penal. Beto está desde  temprano en la penal, a las nueve de la mañana comienza a trabajar de taxi, las visitas y trabajadores, son los más solicitados. Después de las seis de la tarde se queda en el penal para brindar el servicio a los excarcelados o a cualquiera que salga del penal. Menciona que en algunas ocasiones le solicitan el servicio con anticipación, es decir, que le hablen o que le paguen antes de llevar al excarcelado con sus familiares.

“A veces, después de las seis de la tarde salen unos cuantos viajes, pero en otras ocasiones no sale nada”- menciona Beto. Después agrega que le ha tocado llevar al mismo interno más de tres veces.

Porfirio es de origen Ocotlense, tiene trabajando de taxi más de 23 años y todos esos años en el penal.  Porfirio ya no está desde temprano en la penitenciaría, dice que se cansa y que prefiere llegar más tarde, casi siempre después de las seis de la tarde,  a la hora en que salen los excarcelados. A diferencia de Beto,  Porfirio no ha tenido tanta suerte de llevar por ejemplo al mismo interno varias veces, sino más bien que un mismo interno se le ha fugado dos veces.

“Esos que se me dan la fuga son los que más hablan, dicen que tienen dinero, que tienen parientes en el extranjero y a la hora en que llegamos al destino me dicen que ya lo esperan que ahorita me pagan y después corren”

Los destinos más comunes son los barrios más “bajos”, mencionan  ambos taxistas. Por ejemplo la Colonia Jalisco, Mesa Colorada, Echeverría, Lomas de Camichin o casi siempre colonias aledañas al cerro del cuatro, por decir algunas. Especifican que antes,  la mayoría se daban a la fuga, pero que ahora le piden un número de teléfono por si corren a la hora de pagar, tener a quien llamar, aunque también al darse a la fuga y cuando llama al teléfono, lo apagan o no era el número correcto.

De esos que se fugan también hay, en pocas ocasiones, internos que cuentan con el dinero suficiente para pagar el servicio de taxi, dinero que consiguen en el mismo penal, trabajando en diferentes disciplinas. Los viajes que llegan a realizar estos dos taxistas, durante la noche, son irregulares, pero en un día bueno llegan a tener hasta cuatro viajes.

Para Beto y Porfirio no hay días de la semana con más internos libres o con más familiares y conocidos esperando, todos los días son inciertos. Pero en los últimos años han tenido menos clientes, pues debido a los nuevos Juicio Orales y el servicio de Uber, los han afectado. Según los taxistas, antes de los juicios orales, el ingreso al penal como de libres era de 40 presos diarios. Ahora entran y salen menos de la mitad. Dicen que antes había cuatro taxistas, pero cuando empezaron a disminuir los internos libres solo quedo Beto y Porfirio.

La hora de salida de los excarcelados varía, pues no salen todos al mismo tiempo, unos salen entre las  7 pm o 8 pm, o llegan a salir a las 12am, 2 o 3 de la mañana, lo más tarde que han brindado servicio tanto Beto como Porfirio es entre las tres y cuatro de la mañana, hora en que los últimos excarcelados, salen. Ellos se quedan casi siempre hasta las cuatro de la mañana. Les avisan, en raras ocasiones, los custodios que resguardan la entrada al penal sobre  los últimos internos en libertad, para que después se retiren los taxistas.

En  altas horas de la noche, tanto a Beto como a Porfirio, han tenido que llevar a excarcelados a destinos más allá del estado de Jalisco, los han llevado a pueblos de Michoacán o Zacatecas por solo mencionar algunos. En estas ocasiones, para estos taxistas se convierte en algo peligroso, porque no saben si les van a pagar o si los asaltaran, aunque muchos de los casos si les pagan pero no siempre lo que acuerdan.

En cada viaje hay historias interesantes de los excarcelados. Los taxistas dicen que cinco de cada cien que salen libres, tienen buenas ideas, objetivos más claros, pero que el resto solo habla de venganza o simplemente no hablan sobre cosas positivas. De ahí en más también hay buenas experiencias:

“Las mejores experiencias son cuando llevas a los internos y la familia los recibe con mucha felicidad, agradeciendo al taxista. Esto pasa casi siempre con presos que los encerraron de maneja injusta” – menciona Beto.

A estos taxista no les importa que su trabajo sea peligroso o de poca ganancia, pero si les importa brindar un buen servicio aquellos excarcelados a internos libres que ansían en alejarse de la penitenciaria, ver a sus familiares y disfrutar de su libertad.

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“Mientras esperan, Beto y Porfirio se la pasan charlando entre ellos sobre su día, el clima o alguna historia interesante”
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