Más que un Caballero

La entrevista con el bolero más popular, conocido por todos y cada una de las cantinas del municipio de Ocotlán, su nombre es Caballero.

“Si Dios me lo permite, espero morir con mi guitarra en mano y cantando hasta el último de mis días”

En la mesa de una de sus cantinas predilectas “El cora”, podrás encontrar a Antonio Gálvez Gómez, nombre que pocos conocen, ya que lo conocen por el apodo de “caballero caballero”, recarga su flaco y largo cuerpo contra un equipal, prende su décimo cuarto o quinto cigarro del día, con aire triste y serio, en compañía de su guitarra.

Siempre de traje, con zapatos lustrados, cabello peinado en una cola hacía atrás y sus camisas de vestir que cubren su escurridizo cuerpo de 67 años, toma una moneda y la pone en la rocola, escoge una canción, José José será quien esté de fondo esta tarde mientras saluda con un amable “Buenas tardes caballero” a cada persona, borracho o personaje que cruce por la puerta.

“Nací en Irapuato, pero desde que tengo un año de vida he estado en mi pueblito. Mi padre fue un zapatero que trabajó toda su vida en el mismo lugar, él me enseñó a tocar la guitarra, así fue como conquistó a mi madre, cantando y haciendo hoyos entre adobes para platicar en este mismo lugar hace ya tantos años, cuando sólo había una calle pavimentada en la ciudad y absolutamente todos se conocían o eran familiares”.

Mientras pasa la tarde, la gente va llegando y Caballero ya ha tocado dos o tres del “Flaco de oro”  sentado a la mesa de sus clientes. En El Cora, apenas hace unos años, se ha permitido la entrada a las mujeres.  En punto de la una de la tarde el dueño sirve a sus clientes tacos al vapor. Proveniente de una familia de músicos, como el “Indio grande” Emilio Gálvez y dos de sus hermanos , Caballero vuelve a su mesa guardando su pañuelo en el pantalón.

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Una de los bares más populares, rústicos y antiguos del centro de Ocotlán.

“Una vez un señor vino desde Tijuana para llevarme con él, quería que tocara en su aniversario de bodas de plata, pero mis mejores años fueron los 23 que pasé en “el gabacho” y con Carmela, yo creo que tenía mejor voz, tocaba de noche en un bar llamado “La hacienda Hall” en Los Angeles, ahí fue donde la conocí”.

A caballero lo encuentras aquí, comiendo en el mercado, en el casino o llevando serenata, dicen sus clientes, quienes en varias ocaciones lo han buscado a las dos o tres de la madrugada. Entre esos lugares a donde le ha tocado ir a cantar, Caballero recuerda prendiendo otro cigarro, el día que tocó en una fiesta llena de hombres armados. También recuerda la infinidad de tocadas fuera de las ventanas de muchas mujeres que nunca conoció.

“Uno tiembla y espera que nada le pase, pero después de tantos años uno se acostumbra en especial ahorita, ya todo mundo se falta al respeto, hasta a uno mismo”

Aparte de dar clases para muchos niños,  Caballero ha compuesto varias canciones, pero dice que todas han sido para Carmela con quien vivió 23 años en varios lugares de Estados Unidos, para después volver a su querido Ocotlán que lo ha visto crecer. Cree que en la música mexicana se debe aprender a distinguir entre un bolero de una ranchera, que no se cantan con el mismo sentimiento.  Al preguntar por “su” Carmela, le hace honor a su apodo y se limita a describir a esa mujer italiana como lo mejor que le ha pasado en su vida.

“Varias veces me ha tocado ver colegas que primero tocan sus canciones y luego piden dinero, yo prefiero esperar a que ellos quieran que les cante, de nada sirve si nadie escucha”

Un hombre se sienta en la mesa con un vaso en la mano he insiste en entablar conversación, Caballero enojado pide no ser interrumpido, termina por levantarse y cambiar de lugar mientras afina su guitarra y pide una cerveza, toca otra canción a una pareja joven que come y vuelve a su nueva mesa.

La gente empieza a llegar, grupos pequeños de hombres robustos, Caballero es saludado muchas veces y se levanta constantemente. José Alfredo y Los Panchos en la rocola fuerte y claro. Vuelve a dar un trago a su cerveza,  cuando aquel hombre ansioso de charlar regresa, Caballero se despide con un seco “Sera mejor que te vayas”.

Entrevista por Alejandra De La Garza

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